Mayo el mes de las flores


Mayo el mes de las flores

Huelen bien, son bonitas y vistosas y tiene múltiples colores. Las flores forman parte de nuestro entorno natural desde siempre, pero desde hace un tiempo es también frecuente encontrarlas en la gastronomía. Bien en una ensalada, una tarta o un plato salado como adorno con flores, eso sí comestibles.

Mayo, el mes de las flores, ¿nos las comemos?

Esta práctica culinaria, que parece reservado a la nueva cocina y alta pastelería, no es novedosa ya que hace siglos que se usan en diferentes países como la flor de calabaza en en México, las violetas en la época de los romanos o los postres indios que eran adornados con pétalos de rosa.

¿Alguna vez has tomado alguna? Más a menudo de lo que piensas. Por ejemplo el brócoli, la coliflor, el clavo o el azafrán son flores.

El uso de flores en la comida no solo lo hace un plato más atractivo a la vista, sino que también añade sabores diferentes como si fuera un sazonador ya que aporta unos matices a los que no estamos acostumbrados. Así mismo, los nutrientes y vitaminas del grupo A y B, betacarotenos, licopenos y otros componentes como polifenoles o fitoquímicos.

Con esto, no quiere decir que todas las flores sean comestibles. Las flores para añadir a los platos deben de ser aquellas especies comestibles cultivadas y cosechadas para fin alimentario.

No se puede añadir a la dieta cualquier flor que veamos por bonita que sea, sin conocer antes si se puede o no comer. A diferencia de las setas, no hay intoxicaciones por comer flores.

Las flores, aunque pequeñas, tienen un gran alcance, en especial si son nuevas en nuestra alimentación. Por lo que se recomienda introducirlas a la dieta poco a poco, con el fin de evitar cualquier tipo de reacción alérgica o trastorno digestivo.

Esto es muy importante sobre todo para las personas alérgicas al polen, ya que comer flores podría empeorar los síntomas. Así que es mejor probar de una en una y en pequeñas cantidades para ver cómo reacciona el cuerpo.

Seguro que conoces estas…

Aunque ahora mismo no caigas en ninguna flor comestible, algunas de las más conocidas y reconocidas en la cocina son: amapola, begonia, calabacín y calabaza, caléndula, camomila, cebollino, diente de león, geranio, girasol, jazmín, flor de azahar o lila, entre otros.

Cada una con un aroma y un sabor diferente, unas más grandes, otras de colores intensos, algunas de sabor neutro, y por contra otras amargas, picante o cítricas. O qué decir de aquellas que ofrecen toques azucarados, perfecto para postres pero puede ser utilizada en carnes y platos salados, ensaladas, frutas y lo que se le ocurra a uno como contraste.

Asombroso, hay que probarlo para descubrirlo. Además, las posibilidades en cocina son infinitas, pero sin adulteración. Tal y como se sacan de su envase, son una delicia en sí mismas.

Como en cualquier preparación gastronómica, se necesita una preparación previa para sacar el máximo sabor:

·         Escoger las de mejor estado y olor y solo las que se vayan a consumir.

·         Eliminar los estambres, tallos, pistilos y la base blanca que son los que aportar el  amargor en el sabor

·         Llavar con agua fría y dejarlas secar al aire

Guardar las flores sobrantes en un envase en la nevera.

Ahora ya sabes porque mayo es el mes de las flores y cuáles se pueden comer.

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